Luis García Loira, alto, algo desgarbado, tenía 56 años. Apareció por el club hace ahora más o menos cuatro, explicandonos que, por razones laborales, se había trasladado aqui y venía a disfrutar de la que era su gran afición. Pronto se convirtió en uno de nosotros con ese carácter suyo entre simpático y tímido. Acudía al club siempre que le era posible, y jugaba cuando tenía ocasión. Era raro el día en el que no estaba por el club, y más raro el torneo en el que no participaba.
Era extremadamente competitivo, nunca daba una partida por perdida, nunca perdonaba un peón indefenso. Aún recuerdo el cabreo que me pillé con él un jueves jugando una partida amistosa, en la que después de una dura lucha me quedé algo mejor en el final y se me agotó tiempo. Me reclamó la victoria, y le ofrecí seguir... pero se negó en redondo; esa partida ya estaba terminada y había que echar otra. No perdonaba una bandera, ni una ilegal... pero con el tiempo comprendimos que no lo hacía por maldad, sino porque él entendía esas reglas tan propios del juego como el movimiento de las piezas. Y ya lejos de molestarnos, nos hacía gracia porque le conocíamos bien.
Recuerdo igualmente otra ocasión en la que había perdido en partida oficial contra un impresentable en Rivas. Había tenido posición de mate y no la había aprovechado en apuros de tiempo, un mate bastante complicado, por cierto. Enseñaba la partida a quien quisiera atenderle como si se tratase de un jarrón roto, con pena y rabia. Sentía el ajedrez como pocos.
Luis siempre estaba en el club. Como bien me dijo Marcos, la frase que mejor le definía era "Club abierto", su mensaje de los jueves en el whatsapp. Y siempre afable, accesible. Las fotos que he encontrado no le hacen honor, porque cuando no jugaba, le veías sonriendo.
Otros compañeros nos han dejado antes, igual de vacíos y tristes. Pero en esta ocasión hemos sentido su pérdida como un verdadero zarpazo por lo inesperado, y lo cercanos que nos sentíamos a él.
Allá donde estés, vete colocando las piezas, que en cuanto lleguemos, habrá partida.
Descansa en paz, amigo.


Precioso homenaje.
ResponderEliminarTotalmente de acuerdo con su forma de luchar las partidas hasta el final; y no perdonar o abandonar por principios, nunca.
Incluso en la derrota, siempre solcitaba la revancha. Una pena que en esta ocasión la vida no se la conceda porque estoy seguro de que la ganaría por orgullo.
Hasta siempre compañero!
DEP
Joder compañeros¡¡Qué buena gente sois y que buena gente era Luis.
ResponderEliminarYo lejos de bonitas palabras u oraciones bien escritas ,escribo tal y como hablo y lo que está claro que la puta vida pocas veces es justa con quien se lo merece pero en fin, como cualquier otra buena persona quedará en nuestro recuerdo para siempre y para hacerle honor, tendremos que seguir jugando y ser un gran equipo como es este club